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LA NUEVA ERA POR VENIR

LA NUEVA ERA POR VENIR

¿Cómo serán las cosas de ahora en adelante?; ¿cómo y cuándo será el regreso a la nueva normalidad?, y ¿cómo será esa nueva normalidad?; interrogantes hoy sin clara respuesta. De hecho:

 1.- No sabemos por cuánto tiempo más podrían prolongarse los contagios y la expansión mundial de la epidemia, y si ocurrirán los temidos rebrotes y su magnitud.

 2.- No está claro si será necesario prolongar las actuales medidas casi generalizadas de distanciamiento social hasta el punto que en la nueva normalidad debamos cambiar la nueva manera de relacionarnos y estar juntos. ¿hasta qué grado?

 3.- No sabemos cuándo dispondremos de vacunas y tratamientos específicos para la enfermedad.

 4.- No tenemos claro en qué condiciones se dará el reinicio gradual y por fases de la actividad productiva que, en muchas partes del mundo, ha estado en buena medida paralizada.

 Existe sí, una clara sensación de incertidumbre, y que son más las interrogantes y dudas que certezas. Sin embargo, vislumbramos señales que nos llaman al optimismo:

 1.-Salvo excepciones, se está observando una voluntad y decisión mayoritaria de la gente por mantener una disciplina de aislamiento en sus casas, siguiendo las indicaciones gubernamentales, lo que en alguna medida está logrando reducir el ritmo de expansión y contagio del coronavirus o, en todo caso, desacelerando en parte esa exponencial diseminación del virus.

 2.-Se observa y se agradece el digno y heroico ejemplo de los trabajadores de la salud en todas partes, del ejército y la policía desplegados a lo largo y ancho en sus respectivos países, para que las medidas de confinamiento recomendadas por la OMS se cumplan y tengan la efectividad necesaria y que los enfermos reciban los cuidados que se merecen. Son el colectivo -en primera línea de batalla frente al coronavirus- que, junto a los adultos mayores, está siendo de los más afectados por la pandemia.

 3.- Estas semanas hemos sido testigos, de amplias demostraciones de solidaridad en muchos sectores de la población, lo que nos hace ser optimistas respecto al futuro de la humanidad.

4.- Estamos asimilando la aceleración de los cambios de la revolución digital. Todo parece indicar que el teletrabajo será una expresión creciente, que la teleducación y la aplicación de protocolos de bioseguridad serán lo cotidiano; la telemedicina, las compras on line, el delivery. En fin, la Revolución digital aceleró su marcha.

De manera que todo indica que estamos viviendo un cambio de era, marcado por la realidad de siempre: la puesta a prueba de la capacidad de adaptación del ser humano a su entorno. De eso se tratará la nueva normalidad, de nuestra necesaria capacidad de adaptación como sociedad y como individuos.

Y esta pandemia nos está permitiendo, con dolor, dimensionar y comprender mejor cuáles son las prioridades que como gobiernos y como sociedad ya no podremos ni deberíamos descuidar:

 1.- Gobiernos y empresarios, los trabajadores organizados, los organismos multilaterales, las fundaciones, ONG y la academia, hemos de apuntalar y potenciar los sistemas de salud, los sistemas educativos, los usos de la tecnología y priorizar aquellos proyectos que contribuyan a la sostenibilidad y a la responsabilidad social; priorizando la asociatividad y el cuido al medio ambiente.

 2.- Afinar bien la interrelación y coordinación de acciones, entre lo público y lo privado, y desde lo multilateral, para que las estrategias a seguir en materia económica, contribuyan de manera efectiva y pronta a una recuperación de nuestras economías las cuales, unas más y otras menos, pero todas, se están viendo severamente afectadas. No es momento de disputas estériles y contraproducentes; es tiempo de articulación y búsqueda de consensos y la asesoría de los mejores.

3.- Las economías están en jaque y especialmente preocupa la triste realidad impuesta por la paralización económica ocurrida en muchos países. Lo que ello ha generado y está provocando, especialmente en América Latina, en los sectores informales, los micro y los pequeños empresarios y la gran masa de trabajadores que han quedado sin empleo. Más el cierre de grandes empresas (turismo, aviación, etc.). Esta “bomba” de tiempo no debemos permitir que se salga de control y que derive en crisis agudas o explosión social, pues sería el fracaso más estruendoso que como sociedad nos toque vivir. Hay más pobres ahora que hace dos meses atrás, ya no estábamos bien y ahora estamos peor.

4.- Una vez controlada la crisis de salud, el mundo debe abocarse a superar la crisis económica y ese será el gran reto a solventar, entre todos. Vayamos desde ya trabajando en las estrategias más adecuadas y en la búsqueda de la cooperación y solidaridad que la humanidad, seguro sabrá mostrar, en estos tiempos inéditos que nos ha tocado vivir.

La seguridad alimentaria; el mejor aprovechamiento de los acuerdos comerciales y el impulso exportador; una bancarización masiva para apuntalar los microcréditos o micro financiamientos; la micro franquicia como fórmula para el autoempleo y formalización del comercio informal y la franquicia como fórmula exitosa para ver a empresarios forjando empresarios, son apenas algunos de los aspectos de relevancia a tomar en cuenta de mejor manera en las nuevas estrategias de desarrollo de políticas públicas, bajo la nueva normalidad de la transformación digital..

Esta nueva realidad que se nos avecina, exigirá lo mejor de nosotros mismos, de mucho ánimo, mucha fuerza y mucha determinación. Todos quienes tenían proyectos a desarrollar ya definidos e iniciativas, con las adecuaciones que imponga en cada caso la nueva realidad, deben seguir adelante; invertir. Los gobiernos también: invertir.

Superar lo más pronto la crisis económica será una realidad si combatimos la parálisis y la inercia y el pesimismo. La humanidad tiene que adaptarse y seguir adelante, no tiene otra opción. Saber que se viene un tiempo nuevo, de retos y oportunidades por delante, que solo con un espíritu emprendedor y propositivo lograremos superar las consecuencias dramáticas del Covid. Y en adelante, prevenir. Mas invasión en investigación científica, más inversión en salud, más economía colaborativa.

 Quienes asuman este espíritu y esta capacidad activa de adaptación, servirán de positivo ejemplo para muchos. Los invito a que seamos los optimistas quienes demos digno ejemplo a una sociedad que va a necesitar de ejemplos constructivos. Se vienen los tiempos de la solidaridad, la colaboración mutua y el emprendimiento adaptativo a las nuevas realidades. ¡!Sobreviviremos!!

 

 

José Manuel Soto

Miembro de la Red FCI, consultores en franquicias

Front Consulting El Salvador

www.franquiciasfci.com